martes, 22 de febrero de 2011
Por qué me hice periodista
Me hice periodista para expresar de alguna manera esa pasión inmensa que invade mi mente y mi cuerpo, para satisfacer esa curiosidad extrema por todas las vivencias de mi sociedad, los problemas y las soluciones, las maldades y las bondades. Porque necesitaba desesperadamente descubrir las respuestas a todas esas preguntas que carcomen mi cerebro,que atropellan mi espíritu.
Para ser un nexo entre mi pueblo y sus representantes, para que mi sociedad, sedienta de informarse, también pueda saber todo lo que yo tanto deseo averiguar.
Para ser la voz que se anima a hablar, cuando otros no pueden, o no quieren, o no les conviene, para informar, para educar, para ayudar, para encausar toda esa desesperación que me asfixia a ratos, al ver que la injusticia reina en mi sociedad.
Para luchar contra la desidia, para combatir, aunque sea con con lo poquito que puedo dar, a la corrupción, para decir verdades, aunque al poder le moleste y le duela...
Deseo ser la sal en la herida, que duele, pero desinfecta... Talvéz todo esto suene muy egoísta, pero deseo lograr la satisfacción personal de contribuir a poner en orden mi patria con mi trabajo.
En fin, quiero ser periodista para ser pobre y ser feliz, y no para lograr dinero rápido vendiendo verdades convenientes a los intereses del mejor postor...
¿Fuerza de atracción o... fuerza de bloqueo?
Cuando deseas algo con todas tus fuerzas y te pasas esperando y anhelandoque esto llegue, nunca sucede.
Pero de repente, en el momento menos esperado, cuando... de tanto esperar te quedaste dormido quizá, o... simplemente te aburriste, llega, justo cuando ya no lo esperabas.
Definitivamente s así, lo comprobé.
No es cierto que las mujeres de tanto desear algo con todas nuestras fuerzas, atraemos energía y los deseos se cumplen. Creo que sucede exactamente al revés: al presionar un suceso, lo que conseguimos es atraer energía negativa par5a retardarlo o... anularlo. Así que... señoritas... dejen de desear cosas con todo su corazón, si en realidad desean que ocurran.
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